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Saborear la cocina francesa

Fichas prácticas

La gastronomía francesa, famosa en el mundo entero, gana adeptos todos los años entre los turistas que vienen a descubrir el país. Productos frescos, hábitos alimenticios ancestrales, especialidades regionales, rica cultura culinaria… cualquier razón es buena para venir apreciar lo mejor de la cocina francesa.

Saborear la cocina francesa

Hábitos alimenticios

La gastronomía y el arte culinario ocupan una posición destacada en la cultura francesa desde hace varios siglos. Aunque las costumbres evolucionan, los franceses siguen estando muy apegados a algunas tradiciones que les proporcionan encanto.

  • En Francia, la población acostumbra a realizar tres comidas consistentes al día, lo que constituye toda una excepción en Europa. Son pocos los que prescinden del desayuno, el almuerzo y la cena. Los franceses suelen tomar una merienda alrededor de las 4 de la tarde, pero no deja de ser un pequeño refrigerio, y no tiene nada que ver con el ceremonial británico de la hora del té.
  • El desayuno, sobre todo, es una institución muy apreciada en el resto del mundo. Salvo entre semana, para los que trabajan, se toma por lo general a las 8 horas. Denominado desayuno continental en los hoteles de todo el mundo, esta comida se suele componer de una bebida caliente (tradicionalmente, café, pero también puede ser té natural o chocolate caliente), un zumo de frutas, bollería (cruasán con mantequilla, pan con chocolate, pan con pasas, brioche, etc.) y, por último, baguette. La baguette es todo un símbolo de la gastronomía francesa, y se toma en rebanadas, fresca o tostada, con mantequilla y mermelada. Por la mañana temprano, también se puede tomar este desayuno a la francesa en los cafés o las brasseries, o en los grandes hoteles.
  • Tradicionalmente, el almuerzo se toma alrededor de la 1 del mediodía, y la cena hacia las 8 o las 8:30 de la tarde. Desde hace algunos años, el almuerzo en el trabajo tiende a ser un momento menos distendido, y algunos franceses se contentan con un sándwich en una pausa muy rápida. La cena, por su parte, es un momento para compartir con la familia.
  • En Francia, las comidas son toda una institución. Se consideran un momento relajado para compartir con los amigos o la familia y disfrutar de una buena comida y un buen vino. ¡Los franceses disfrutan y hablan en unas comidas que pueden durar varias horas!

Bebidas francesas

En Francia se elabora un buen número de bebidas, pero algunas son más conocidas que otras, y disfrutan de un prestigio internacional. Las bebidas alcohólicas son las que se exportan en mayor número.

  • ¿Quién no conoce el famoso vino francés? El vino es una institución gastronómica tan francesa como la baguette, y se exporta a todo el mundo desde hace varios siglos. Provenga de Alsacia, Aquitania, el valle del Ródano, la región Centro o Provenza, cuenta con las variedades blanco, tinto o rosado, para mayor disfrute de los aficionados. Tampoco hay que olvidarse de una de las bebidas más famosas, el champán, que acompaña todas las grandes celebraciones en todo el mundo.
  • Los licores regionales también son muy apreciados en el mundo. Así, Francia es famosa por la sidra normanda, el coñac, la absenta (caída en desuso después del siglo XIX), o el calvados. ¡Tampoco hay que olvidarse del pastís, muy popular en el sureste del país!
  • Gracias a los departamentos de ultramar, Francia es famosa por el ron, procedente de Guadalupe, Martinica o La Reunión, así como de los derivados del ron. Ti-punch y rones arreglados son otras tantas variantes que evocan el exotismo de las islas francesas.
  • Aunque no sea originario de Francia, el café, y especialmente el café cortado, es muy apreciado en el país. Es la bebida por excelencia del desayuno, y acompaña a los franceses gran parte del día, sobre todo en las pausas del trabajo.

Especialidades regionales

La gastronomía francesa abunda en platos sabrosos y excepcionales, que hacen la boca agua de los viajeros del mundo entero.

  • En el imaginario extranjero, Francia se reduce a veces a las ancas de rana y los caracoles de Borgoña, pero existen muchas otras especialidades. Cuando se recorre el país, es imposible dejar de lado platos como el cassoulet -una mezcla de confit de oca, alubias blancas, tocino, couenne y cerdo originario de Castlenaudary- o la choucroute alsaciana, la potée (guiso de verduras y carne), el estofado de ternera o el gallo con vino. Todos estos nombres hacen las delicias de los que tienen la suerte de probarlos.
  • El foie gras también es un producto característico de la cocina francesa. A base de oca o pato, esta refinada conserva en tarro se fabrica en el suroeste de Francia o en Alsacia, la región donde se inventó. Con tostadas o con un pan fresco, con confit de cebollas o un chutney de higos, el foie gras se toma de todas las formas y se encuentra fácilmente en las cartas de los grandes restaurantes.
  • El queso, con todas sus variedades, también es un pilar de la cocina francesa: camembert, livarot, cantal, fourme d'Ambert, roquefort… La lista es larga, porque los más conocidos ascienden a varios centenares. Los quesos también son parte integrante de platos regionales que hacen las delicias de los aficionados, como el aligot, la fondue saboyana o la raclette con sus deliciosos embutidos.
  • La gastronomía francesa también es famosa por sus dulces. Desde los pasteles (como el Saint-Honoré, el París-Brest, el relámpago de chocolate, etc.) a las tartas, como la tarta Tatin con sus manzanas de caramelo. Otros dulces más regionales, como el Kouing-amann o los crepes también cuentan con sus adeptos.

¿Dónde comer durante su estancia?

La elección de un restaurante debe realizarse en función de las apetencias y del tiempo que se dispone para comer durante las vacaciones.

  • Si lo que busca es la gran gastronomía y los buenos platos, más vale que se dirija a los restaurantes tradicionales. En ellos podrá probar recetas originales, tranquilamente instalado en un local agradable. Se recomienda evitar los restaurantes meramente turísticos, que no siempre sirven productos de calidad. Hay muchos establecimientos en el país, solo es cuestión de informarse. En los grandes restaurantes suele ser necesario reservar por adelantado. Cabe señalar que las tarifas aplicadas en el almuerzo suelen ser más económicas que las de la cena, sobre todo entre semana.
  • Para comer algo rápido, los hambrientos disponen de pequeñas brasseries, bares y panaderías. Allí se pueden tomar rápidamente platos, sándwiches de todo tipo, ensaladas o bocadillos.
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